El encuentro se realizó el 2 de septiembre y reunió a especialistas, empresas y representantes del sector público para abordar herramientas de financiamiento sostenible, mercados de carbono, transición energética y modelos de producción regenerativos.

(Cr. Gustavo Rubín – Vicepresidente de CPCE)
Se celebró el XI Foro de Economía y Cambio Climático, bajo el lema “Escalando el Impacto: Tecnología, Finanzas y Negocios Regenerativos”. El encuentro reunió a especialistas, empresas y representantes del sector público para analizar los desafíos y las oportunidades que surgen de la relación entre economía, cambio climático y sustentabilidad.
A lo largo de una extensa jornada se abordaron distintas herramientas para llevar la agenda ambiental al ámbito productivo y financiero. Entre los principales temas estuvieron los mercados de carbono, la medición y verificación del impacto, las finanzas sostenibles, la inversión de impacto y las experiencias de empresas y organismos que ya trabajan en transición energética y economía circular.

(Captura de una de las exposiciones)
Tecnología y mercados de carbono
Uno de los bloques estuvo dedicado a la trazabilidad, los mercados de carbono y la bioinnovación. Adolfo Bercheñi, socio fundador de Biotoken y socio gerente de BIO-QUÍMICA SRL, explicó cómo las soluciones tecnológicas permiten medir, verificar y certificar el impacto ambiental para dar valor a activos que hasta hace algunos años resultaban difíciles de incorporar a los mercados.
Durante la exposición se mencionaron las fichas de carbono y los tokens como herramientas para valorizar estos activos. También se destacó el interés creciente de empresas por adquirir activos ambientales verificados y el desafío de avanzar hacia una mayor estandarización de las métricas para facilitar el acceso a mercados internacionales.
Financiar la transición
El foro también puso el foco en el financiamiento necesario para que los proyectos de impacto puedan crecer. Iván Buffone, de BS Capital Partners y Business & Sustainability; Ignacio Hyland, de Sumatoria; y Antonella Di Santo, de Banco Coinag, analizaron distintas alternativas para movilizar capital hacia iniciativas sostenibles.
Entre las herramientas mencionadas estuvieron las líneas de crédito temáticas, los fondos de impacto, los e-cheqs sustentables, los plazos fijos sostenibles y distintos instrumentos del mercado de capitales. En el caso de Banco Coinag, se señaló que el 5% de su cartera total ya es de carácter sostenible. También se mencionaron un Bono Social de Inclusión Financiera por $25 millones y un Bono Sostenible por $500 millones junto a Sumatoria.
Uno de los conceptos destacados durante este bloque fue que los proyectos de impacto no solo necesitan una buena idea, sino también una estructura financiera que les permita acceder al capital y sostenerse en el tiempo. En este sentido, la medición de la huella ambiental puede dejar de ser solamente un requisito para convertirse en una herramienta para detectar oportunidades de eficiencia y ahorro.
Experiencias de empresas y transición energética
La jornada también presentó casos concretos de organizaciones que incorporaron la sustentabilidad a sus modelos de gestión. Francisco Cordera, coordinador de la Secretaría de Planificación Energética de la Provincia de Córdoba, presentó la visión provincial hacia 2050, con el objetivo de alcanzar un sistema energético confiable, seguro, inclusivo, competitivo y sostenible.
Entre los ejes planteados se encuentran la generación distribuida y comunitaria, la eficiencia energética y el aprovechamiento de bioenergías a partir de residuos agroindustriales. También se señalaron como desafíos la necesidad de financiamiento a tasas competitivas, reglas claras y una infraestructura preparada para integrar una mayor cantidad de energía distribuida.
Desde Mundo Maipú se presentó la experiencia de inversión en parques fotovoltaicos propios y la importancia de medir la huella de carbono antes y después de incorporar energía solar. Según lo expuesto durante el foro, entre el 65% y el 70% del consumo energético de la empresa proviene actualmente de su proyecto de energía solar. La transición energética fue planteada no solo como un compromiso ambiental, sino también como una estrategia para reducir costos operativos y mejorar la eficiencia.
Naranja X, por su parte, presentó su estrategia ambiental y social, integrada a la cultura y al modelo de negocio de la compañía. La empresa comenzó a medir su impacto a nivel nacional en 2019 y fue presentada durante el encuentro como la primera fintech carbono neutral de Argentina en 2021.
Uno de los datos destacados fue la huella de carbono correspondiente a 2025: 4.105 toneladas de CO₂. De ese total, el 64% corresponde al Alcance 3, relacionado con la cadena de valor e incluye, entre otros aspectos, logística, viajes de trabajo, transporte de proveedores y residuos.
La presentación también mostró iniciativas vinculadas con la economía circular y el impacto social, como la donación de equipos tecnológicos en desuso a instituciones y escuelas y el trabajo sobre el ciclo de vida de las tarjetas. La compañía remarcó la importancia de medir los resultados ambientales y sociales mediante indicadores concretos, del mismo modo que se evalúan objetivos financieros y de rentabilidad.
Economía circular y bioenergía
Otro de los casos presentados fue el de Bioeléctrica, que trabaja con materias primas agrícolas para generar alimentos y energía limpia. La empresa explicó la evolución de su modelo desde la puesta en marcha de una planta de biogás en 2012 hasta la incorporación de nuevas instalaciones y procesos destinados a aprovechar los subproductos de la actividad agroindustrial.
En este esquema, los residuos ingresan a un biodigestor y permiten obtener biogás, energía eléctrica, energía térmica y biofertilizantes. El objetivo es cerrar el ciclo productivo, reducir desperdicios y emisiones y, al mismo tiempo, generar valor a partir de recursos que antes podían ser considerados residuos.
Durante la exposición también se destacó que Bioeléctrica obtuvo la certificación de Empresa B en 2025, vinculada con su desempeño social, ambiental, de transparencia y responsabilidad corporativa.
Medir para avanzar
Más allá de las distintas experiencias, uno de los puntos en común del foro fue la necesidad de contar con métricas claras. Medir la huella de carbono, verificar los resultados y comunicar de manera transparente los avances fueron planteados como condiciones para evitar que la sustentabilidad quede limitada al discurso y para convertirla en una herramienta de gestión.
En ese sentido, el propio encuentro buscó aplicar el criterio que promovió durante sus exposiciones: se anunció que se calculará la huella de carbono de la transmisión para posteriormente trabajar sobre las emisiones generadas. De esta manera, el XI Foro de Economía y Cambio Climático cerró llevando su propia propuesta a la práctica: medir, reducir y compensar el impacto generado.