Hidroponía: cultivar sin tierra y aprovechar mejor los recursos

La producción hidropónica permite cultivar sin utilizar el suelo y adaptar los sistemas a espacios reducidos. Desde una experiencia doméstica con tomates cherry hasta módulos que producen alimentos en la Antártida, la técnica continúa sumando aplicaciones.

¿Se puede producir una planta sin tener un terreno para una huerta? La hidroponía demuestra que sí. En estos sistemas, las raíces reciben agua y nutrientes de manera controlada, mientras la planta puede crecer sostenida por distintos materiales o estructuras. La técnica permite aprovechar espacios donde el suelo es escaso, de mala calidad o directamente no está disponible.

Además del uso del espacio, uno de sus principales atractivos es el manejo preciso del agua y la nutrición. El INTA destaca entre las posibilidades de la hidroponía la optimización del uso del agua, la producción en lugares con suelos pobres y la posibilidad de cultivar cerca de los centros urbanos.

De una experiencia en casa a la Antártida

Hace aproximadamente dos años tuve mi propia experiencia con un cultivo de tomates cherry mediante un sistema de tubos. Más allá del resultado puntual, la experiencia permitió observar de cerca una de las características más interesantes de la hidroponía: la posibilidad de producir sin depender de un cantero tradicional. También dejó claro que no se trata simplemente de colocar una planta en agua: el sistema requiere controlar nutrientes, agua y condiciones de crecimiento.

Ese mismo principio se utiliza a una escala completamente diferente en el Módulo Antártico de Producción Hidropónica (MAPHI), desarrollado por el INTA junto con la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, la Dirección Nacional del Antártico y el Comando Conjunto Antártico. Los módulos funcionan en las bases Marambio, Esperanza y Belgrano 2, donde permiten producir hortalizas frescas en un ambiente donde cultivar sobre suelo resulta inviable.

(Uno de los Módulos Antárticos de Producción Hidropónica (MAPHI) desarrollados por el INTA para producir vegetales frescos en las bases argentinas. Crédito a Infobae)

Una tecnología que busca llegar a los hogares

El desarrollo no quedó limitado a ambientes extremos. En diciembre de 2025, el INTA y la Universidad Nacional de La Matanza anunciaron el trabajo conjunto para adaptar parte de la tecnología desarrollada en la Antártida a un módulo compacto destinado a producir vegetales en espacios reducidos. El objetivo es obtener un sistema accesible para uso doméstico, capaz de controlar variables como temperatura, luz y nutrientes.

También existen experiencias productivas que muestran el potencial de estos sistemas. En ensayos de acuaponía realizados por el INTA Ángel Gallardo, en Santa Fe, se cultivaron lechuga, rúcula y tomate cherry junto con peces. En el caso del tomate cherry se registró un rendimiento de 2,74 kilogramos por planta y 8,22 kilogramos por metro cuadrado. Son resultados correspondientes a ese ensayo y no una garantía para cualquier instalación doméstica.

(Experiencia personal junto al sistema de cultivo hidropónico. Foto: archivo personal del autor.)

Más opciones para producir

La hidroponía no reemplaza automáticamente a la agricultura tradicional y también presenta desafíos: requiere inversión inicial, conocimientos técnicos, agua de buena calidad y, en muchos sistemas, energía. Pero su capacidad para adaptarse a espacios pequeños y condiciones donde el cultivo convencional presenta dificultades la convierte en una herramienta interesante dentro de una producción más eficiente de alimentos.

Desde un sistema armado en casa hasta un módulo instalado en la Antártida, la hidroponía muestra que producir alimentos también puede significar repensar dónde y cómo cultivamos.

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