Compostar: transformar residuos orgánicos en recursos

La mitad de los residuos sólidos urbanos corresponde a materia orgánica. Separarla y compostarla permite reducir el volumen que llega a disposición final y convertir restos de cocina y jardín en una enmienda útil para el suelo. En Argentina, distintos proyectos muestran que la práctica puede crecer desde una compostera doméstica hasta iniciativas de escala productiva.

Una cáscara de fruta, hojas secas o restos vegetales pueden parecer residuos sin utilidad. Sin embargo, buena parte de esa materia todavía puede volver al ciclo natural mediante el compostaje. El proceso utiliza microorganismos que descomponen los materiales orgánicos y generan una enmienda estabilizada que puede utilizarse en huertas, jardines y suelos.

El INTA estima que alrededor del 50 % de los residuos sólidos urbanos son orgánicos. Separarlos en origen cambia su destino: en lugar de mezclarse con otros residuos y terminar en un sitio de disposición final, pueden convertirse en un recurso.

¿Por qué importa dónde terminan?

La valorización de los residuos orgánicos también tiene una dimensión climática. En América Latina y el Caribe, el PNUMA advierte que los residuos orgánicos representan aproximadamente la mitad de los residuos municipales, mientras menos del 3 % se valoriza. Cuando la materia orgánica se acumula en condiciones sin oxígeno puede contribuir a las emisiones de metano, por lo que reducir su llegada a basurales y rellenos forma parte de las estrategias de gestión de residuos.

Compostar no significa simplemente dejar que la basura se pudra. El proceso necesita una combinación adecuada de materiales, humedad y aireación. Los materiales húmedos aportan nitrógeno y los secos, como hojas, papel o cartón sin contaminantes, aportan carbono y ayudan a mantener la estructura de la mezcla.

Una experiencia a pequeña escala

En mi lugar de trabajo participé en la preparación de una compostera utilizando un recipiente reutilizado. En el armado se realizaron perforaciones en la base y se colocó una primera capa seca de papel y cartón. Es una solución sencilla, pero muestra que comenzar a separar y valorizar residuos orgánicos no necesariamente requiere una infraestructura compleja.

(Perforaciones realizadas en la base del recipiente para favorecer el drenaje. Foto: archivo personal del autor)

De la compostera a los proyectos productivos

En Argentina existen experiencias que muestran el potencial de llevar el compostaje mucho más allá del hogar. Entre 2020 y 2023, un programa desarrollado por el Mercado Central junto con el INTA y el INTI recuperó 3.471 toneladas de alimentos aptos para consumo y convirtió 4.372 toneladas de residuos orgánicos de frutas y hortalizas en compost. El proyecto evitó que esa materia orgánica fuera enviada a un relleno sanitario.

En Jujuy también se trabaja para transformar residuos en insumos agrícolas. Un ensayo conjunto entre GIRSU Jujuy y el INTA utilizó 440 kilos de compost estabilizado para producir especies forestales y cítricos. Tras nueve meses de evaluación, el proyecto informó resultados positivos sobre propiedades del suelo y desarrollo de los cultivos. En abril de 2026, además, GIRSU Jujuy avanzaba en la inscripción de su compost ante SENASA para una futura comercialización.

(Planta de compostaje del Centro Ambiental Jujuy, donde los residuos orgánicos son tratados para producir compost. Crédito a Gobierno de Jujuy)

Una segunda vida para los residuos orgánicos

En mayo de 2026, investigadores del INTA informaron resultados preliminares de un estudio que combina contenido ruminal bovino con residuos de poda urbana. El material obtenido pudo clasificarse como compost clase A según la normativa vigente de SENASA, con estabilidad, materia orgánica y un balance nutricional adecuados. El objetivo es transformar residuos de la agroindustria y de las ciudades en una enmienda para mejorar suelos agrícolas.

Estos casos muestran que el compostaje puede funcionar en distintas escalas. Una compostera doméstica, una institución, un municipio o una planta de tratamiento pueden formar parte de un mismo objetivo: evitar que la materia orgánica sea considerada solamente un residuo y convertirla en un recurso.

Compostar no resuelve por sí solo el problema de los residuos, pero sí permite actuar sobre una de sus fracciones más importantes. Separar en origen y devolver materia orgánica al suelo es, en definitiva, una forma concreta de cerrar el ciclo de los materiales.

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